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miércoles, 22 de octubre de 2014

El ébola, ¿otro engaño más?

     El virus que está haciendo que todos los países andes con sumo "cuidado" y que consigue que se invierta mucho del poco dinero que queda en las arcas públicas, después de innumerables saqueos por parte de quienes deberían protegerlas, en trajes de seguridad 4 ya que son los que se usan en Estado Unidos así como en otras tantas medidas de seguridad "necesarias", tiene nombre y se llama "Ébola".

Persona sin protección dentro del avión que traslado
al padre Miguel Pajares.
     Esto no es algo que haya surgido de la nada, los primeros botes de ébola están fechados en 1976 en los países de Sudán y Zaire. Hacia la década de los 90 comienzan a verse casos en Filipinas, Virginia y Texas, sin pasar por alto que Gabón durante los años 1994 al 2000 registró el mayor número de casos afectados con ébola. Uganda fue el siguiente país en esta lista, en 2007 registró un nuevo brote. El más cercano a nuestros días es el último brote que ha tenido lugar en Guinea Conakry, en marzo del 2014, de donde se ha ido extendiendo por Liberia, Sierra Leona, Mali y en menor medida Nigeria. El padre Miguel Pajares, primer español y europeo infectado por el ébola, fue trasladado a España infectado con un virus del cual se desconoce a un la cura, la cual como es lógico España no poseía por lo que el traslado de este sacerdote supuso un gasto que no supondría ningún avance, sino todo lo contrario, cabía la posibilidad de que empezasen a registrarse contagios dentro de España a raíz de este traslado. Se comienza a usar un suero experimental, denominado ZMapp, como posible cura para el ébola, actualmente este suero está agotado en todo el mundo, algo realmente extraño. Finalmente Miguel Pajares fallece y al de pocos días llega otro enfermo de ébola, el sacerdote Manuel García Viejo el cual corre la misma suerte.

Teresa Romero, la auxiliar
de enfermería contagiada.
     Un punto de conexión entre Migue Pajares y Manuel García Viejo, es la ya conocida Teresa Romero, una auxiliar de 44 años que estaba tratando a ambos enfermos y que debido a un fallo suyo al quitarse el traje acabo siendo contagiada. Muchos son los comentarios que culpan al protocolo de este contagio, cuando, bajo mi punto de vista, tanto si suena cruel como sino, el fallo lo comete Teresa Romero al no tener el suficiente cuidado a la hora de quitarse el traje sabiendo que trata a unos enfermos de un virus sin cura y muy contagioso.

     Después de una serie de sucesos que no voy a relatar debido a su repetición excesiva en las noticias, Teresa Romero acaba siendo ingresada en el hospital Carlos III, hospital donde había estado trabajando y donde habían sido hospitalizados los dos infectados, ya fallecidos. Con este caso saltan las alarmas, siendo el primer contagio fuera de Guinea, Sierra Leona y Liberia, se echan las culpas al protocolo, se decide cambiar este mismo, gastos muy elevados en trajes de seguridad 4 ya que en España se tenía el de seguridad 3, etc.


Triste realidad.
Crédito: Raúl Salazar
     Teresa Romero, las veces que acudió al médico no informó sobre su papel en todo esto del ébola, no mencionó ni una vez que tuvo contacto con ellos, fue a depilarse, poniendo así en riesgo la vida de muchas más personas, continuo con su vida normal. Todos los que tuvieron algún contacto con ella fueron ingresados para mantenerlos bajo vigilancia por si despertaban los síntomas característicos del ébola, el perro de Teresa, Excalibur, fue sacrificado evitando así mayores riesgos, lo cual consiguió que muchísima gente pidiera que el perro no fuese sacrificado, tachándolo de asesinado, cuando el verdadero problema son los cientos de personas que el ébola se lleva por delante en los países anteriormente mencionados y por los que nadie lucha.

Enterradores enterrando un fallecido por el ébola
protegidos con guantes.
     Todo esto suena un poco raro. ¿Cómo es posible que no esté contagiado su marido con el cual ha habido intercambio de fluidos y ha realizado actos sexuales si tan contagioso es como para que Teresa Romero se contagiase con solo tocarse?, ¿cómo es posible que nadie en el entorno de Teresa Romero se haya contagiado si hasta la mismísima OMS dice que el ébola está fuera de control debido a su facilidad y rapidez de propagación?, ¿a lo mejor esto solo es una mentira para desviar la atención de la población?, ¿cómo se explica la presencia de una persona sin protección alguna dentro de un avión con un infectado de ébola?, ¿a lo mejor la muerte de Excalibur no era nada más que un medio de eliminar una prueba capaz de demostrar que todo esto es una mentira?, ¿porqué en España van vestidos como buzos cuando los que están con infectados 24 horas al día en Sierra Leona dicen que lo único necesario son unos guantes de silicona, unas gafas y una bata impermeable?, ¿porqué tanto protocolo, tanta ducha desinfectante cuando los enterradores de estos países van sin nada más que unos guantes?

La mafia farmacéutica.
     Son preguntas a las que solo puedo encontrar una respuesta conjunta: engaño. El ébola existe desde hace muchos años, pero no nos ha preocupado hasta que no hemos sido afectados por él, mientras que en otros países los afectados se cuentan en centenas, de manera que ya sean las empresas farmacéuticas o los vendedores de trajes de protección consigan llevarse un buen pellizco. Pese a todo esto, me gustaría recalcar que el ébola ha dejado al rededor de 2.500 muertos en toda su historia, mientras que la gripe común deja al año 500.000 muertos. En cierta manera me recuerda a la ya olvidada Gripe A, muchísimos productos, medicamentos u  vacunas a la venta, las cuales al final eran innecesarias. Nos están usando. Utilizan el miedo que han conseguido generar para mover el dinero de cuentas estancadas con la intención de llenarse los bolsillos. Son cosas que dan mucho que pensar y si es cierto, da mucho miedo. A continuación dejo un vídeo de Josep Paimes en el cual se dicen cosas como soluciones naturales para combatir el ébola, como la Garcinia Kola, una planta utilizada en África y de la cual se ha demostrado su efectividad en el laboratorio, pero como las empresas farmacéuticas prefieren llenarse los bolsillos con sus medicamentos no hacen uso de estos remedios ni los dan a conocer.