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martes, 20 de septiembre de 2016

WhatsApp, ¿las nuevas cartas?

     La comunicación, así como los medios empleados para esta, ha avanzado enormemente. No hace tanto, pese a la existencia de los teléfonos, las cartas escritas a mano eran el pan de cada día, un pedazo de papel donde se podía escribir con sentimientos y siendo observador a la hora de leerla, percibirlos. Aunque más adelante cada vez era más normal realizar llamadas, largas llamadas donde escuchar a la otra persona y notar su estado de ánimo o simplemente la importancia que le daba a determinados temas, pese a kilómetros de distancia, supuso un gran avance. Con la incorporación de la mensajería instantánea todo esto cambió y ha llegado a los días de hoy donde el WhatsApp es la forma de comunicarse principal, entre jóvenes y no tan jóvenes. Una aplicación donde la rapidez es la seña de identidad, así como saber si nuestro compañero recibe o lee dicho mensaje, pero ¿hasta que punto esto es algo beneficioso?

Ese control excesivo, esa inseguridad.
Crédito: casacochecurro.com
     Es cierto que a todos nos gusta recibir una contestación rápida a determinados temas, o simplemente a una conversación por poco relevante que sea, pero este hecho nos ha llevado a extremos que rozan el acoso. Esa sensación que nos agobia al ver que nuestro mensaje pasa desapercibido o que nuestra conversación carece de importancia para la otra persona, puede ser algo realmente desagradable, o que la simple ausencia de respuesta nos haga plantearnos si esa persona está bien o si le ha sucedido algo que le impida responder, lo que nos preocupa, muchas veces, más de la cuenta. Este tipo de control no resulta sano, impide o dificulta que tengamos una vida más relajada o cualquier intento de desconexión de nuestro día a día sin tener que decir "voy a dormir" a cada uno de nuestros contactos habituales, siendo esta respuesta motivo de agobio para la otra persona por el hecho de pensar si ha sucedido algo o si simplemente ha sido el responsable de alguna respuesta, acto o acontecimiento que ha molestado a la otra persona y que por lo tanto decide cortar conversación con nosotros. Al menos durante ese lapso de tiempo. Esto resulta realmente agotador, tanto para una parte como para la otra, consciente o inconscientemente.

Una contestación, más
de una interpretación.
Crédito: groopify.me
     No solo esa sensación de "estrés" puede hacernos daño, incluso destrozar amistades o relaciones por un exceso de preocupación. Otro de los inconvenientes que se nos presenta es: la inexpresivida. Exacto, la falta de sentimiento o de expresión en nuestras conversaciones. Todos somos conscientes que cuando nos pasa algo y tenemos a alguien con el que solemos pasar tiempo cerca, este se da cuenta de que algo no va bien, ya sea por nuestra cara, nuestro estado de ánimo o por el ambiente. Con este tipo de aplicaciones, todo esto podemos ocultarlo. Esto puede servirnos para mantenernos al margen y descansados sin que la gente esté pendiente de que es lo que nos sucede, aunque sea con buenas intenciones, pero también tiene un lado negativo. El tratar de ocultar nuestros problemas, temores o preocupaciones constantemente puede acarrearnos algo mucho peor, un agotamiento psicológico superior a nosotros debido a que nos guardemos toda esa "tensión", ese "humo negro" para nosotros hasta llegar a nuestro límite. El intentar que la gente no se preocupe de que nos puede suceder en determinada ocasión puede llevarnos al extremo de que todo ese agobio sea el que nos absorba y nos destroce, sin que NADIE sea consciente de ello y piense que todo sigue "igual de bien".

Una conversación, varias interpretaciones.
Crédito: diariodemorelos.com
     Por otro lado y siguiendo en la linea de la inexpresividad que podemos conseguir voluntariamente con estos medios de comunicación, llegamos al momento en el que esta inexpresividad se vuelve involuntaria o que puede dar a entender un estado de ánimo, una expresión o una idea de forma equivocada. En una conversación física, podemos explicarnos con mucha más rapidez, claridad y expresividad que utilizando estos medios, lo cual evita que si nosotros estamos hablando de algún tema espinoso, mediante nuestros gestos, tonos y volumen se entienda que pensamos, que opinamos o como nos sentimos al respecto, cosa que con aplicaciones como WhatsApp es totalmente invisible, y no solo esto, también puede dar caso a error. Nosotros podemos escribir algo con un tono o pensamiento normal y la otra persona puede interpretarlo erróneamente, pensado que tal vez nos está molestando o que buscamos ofenderla con una contestación que en nuestra mente no busca nada de esto. No solo podemos aplicar esto a una contestación, también a una idea, sentimiento u opinión, lo cual añadido al tiempo que nos toma redactar una respuesta bien explicada puede ser aun peor.

¿La expresividad de una carta escrita a mano o la de un email?
Crédito: publizart.com
     Aunque aplicaciones como WhatsApp puede agilizarnos la vida en algunos sentidos, en otros
pueden ser un completo fracaso. ¿Qué tiene esto que ver con las cartas?, ¿no son lo mismo pero de forma digital? Aunque ya de por si, lo más apropiado para comparar con una carta digital sea un email, un mensaje largo de WhatsApp podría ser comparado con algo similar a esto, o el simple email puede ser utilizado para este ejemplo también, a fin de cuentas estamos hablando de la inexpresividad que podemos encontrar en los mensajes redactados de forma electrónica, ¿por qué en estos casos si, pero con una carta no? Consciente o inconscientemente, a la hora de redactar una carta podemos tener un pulso más nervioso si lo que estamos contando puede suponernos un cambio, a mejor o a peor, en nuestra vida, si estamos en una situación angustiosa donde las lágrimas corren por nuestro rostro, una palabra con la tinta borrosa fruto de una lágrima furtiva puede decir mucho más que 100.000 palabras del email mejor redactado o el cuidado puesto en la caligrafía buscando agradar visualmente con nuestras noticias a la otra persona. Son sutiles detalles que marcan la diferencia, como un medio de comunicación, aunque también sea escrito, a distancia y no tan rápido, puede expresar muchos más sentimientos, emociones y pensamientos que cualquier email, SMS o mensaje de WhatsApp, por muy largo que este sea.